ÚLTIMAS NOTICIAS

SonRías Baixas 2026: tres días de música, pogos y grandes directos en Bueu

El primer fin de semana de agosto ya es un habitual marcado en rojo de los amantes del indie y los festivales, pues es el momento de moverse hasta Bueu, donde se celebra uno de los festivales más queridos de la comunidad, el SonRias Baixas, que, con ya 23 ediciones a sus espaldas, es uno de los más longevos y destacados de Galicia.
Este año, el 31 de julio y 1 y 2 de agosto, cerca de 25.000 personas pasaron por el recinto de As Lagos para cantar los temas de algunos de los artistas más destacados del indie español de los últimos años, como La M.O.D.A., Ultraligera, Sobrezero, Alcalá Norte o Barry b, entre muchos otros.
La jornada del jueves, que empezó bien entrada la tarde, a las 21:10, y fue más corta que las dos siguientes, vino cargada de grandes artistas.
Los encargados de abrir esta edición del festival fueron los toledanos Veintiuno, que con sus ritmos de puro pop y sus riffs de guitarras llenos de personalidad, dieron al SonRias el mejor arranque posible.
Una escenografía bien cuidada, con los cuadros de luz en el fondo y un gran juego de luces, crearon una actuación vistosa, que solo podía mejorar de la mano del carisma de Diego, Pepu, Yago y Rafa.
El concierto, movido, divertido y emocional, fue una celebración de la música en directo, en la que el grupo cantó algunos de sus temas más queridos como: “La Vida Moderna” “La Toscana” o “Dopamina”, además de algunos de su último álbum “La balada de Delirio y Equilibrio”, como: “Estarás”, “Perder los modales” o “Mitología” e incluso sorprendieron con un homenaje a Robe cantando una versión de “La vereda de la puerta de atrás”, de Extremoduro.
Seguidamente, pero cambiando al escenario secundario, el escenario Rías Baixas, salieron a escena uno de las grandes sorpresas de este año, el dúo sevillano Juventude. Formado por los amigos Nico y Ángel, defendieron sobre el escenario con uñas y dientes su estilo, tan propio y único, fusionando melodías de rock and roll, ska, de los 70 y el folklore de su tierra, Andalucía, creando una mezcla única con la que levantaron al público en tan solo unos segundos. Pronto el concierto se convirtió en un recital de pogos, saltos y una conexión con el público que muchos grandes artistas podrán envidiar, llegando a sentirse más como una fiesta entre amigos donde presentaron los temas de su primer disco, que lleva el mismo nombre que la banda. Sonaron entre otros: “La motillo”, “Los reyes magos” o “Morir en primavera” que dejaron al público con ganas de seguirle la pista a este grupo tan divertido como único.
Uno de los grandes nombres de la noche, era el de la banda madrileña Alcalá Norte. Los de la capital dieron un concierto lleno de actitud y un sonido arrollador al que no se le pudo poner ni un pero, y que, conducido por la performance del carismático batería, Barbosa, fue un recorrido por su breve pero prometedora discografía. El público, entregado con ellos, no dejó de corear en ningún momento sus temas más sonados de los últimos meses, como: “La Calle Elfo”, “Sangre del pobre”, “La vida cañón” o su último lanzamiento y adelanto de su próximo trabajo: “Los llamados pitagóricos”. Y entre todos sus indiscutibles hits, incluso les pudimos escuchar versionar, sin perder su esencia, «Gimme Gimme Gimme» de ABBA. Un concierto redondo en el que la banda demostró el por qué de su rápido ascenso a la cumbre del indie este año.
Y para cerrar la jornada, la andaluza Hoonine trajo al escenario secundario su electrónica y house, que con un cuidado juego de luces y sintetizadores, fueron el cierre perfecto para una primera jornada que solo supuso la punta del iceberg de lo que quedaba por venir.

El viernes comenzó mucho más temprano que el día anterior, cuando los santiagueses, Ulex, salieron a escena a las 18:30h. Abrir la jornada de un festival, sobre todo cuando el calor aprieta, como era el caso, nunca es tarea fácil, pero los de la capital supieron sobreponerse y llamar la atención del público que poco a poco iba en aumento con temas como “Todo o mundo contra min”, con ritmos similares a Lisdexia, dejándonos con ganas de más.

Con los motores empezando a carburar, las miradas se movieron por primera vez en la tarde al escenario principal, donde se presentaron Chiquita Movida. El grupo formado por Rayden, Mediyama y Skiz7 en las voces, junto a Babe (guitarra, secuencias, teclados), Jhonny (bajo) y Jona (guitarra) irrumpieron en el escenario con una fuerza incombustible, animando a todo el mundo a bailar, y ofreciendo un show tan vistoso como divertido con canciones de su más reciente trabajo, como: “Gastos de gestión”, “Quisiera se un post de cultura inquieta” o “Fotomatón para bodas fallidas”.
De vuelta en el otro escenario, Rager sorprendió a los asistentes tanto con su juventud como con su potencia. Y es que jugar en casa siempre es motivo para salir a demostrar por qué son una de las bandas gallegas a las que tenemos que echarle un ojo, y lo cumplieron con creces con un directo bien cuidado y una calidad excelente.

De vuelta en el escenario principal, el rey de los festivales de este verano hizo su aparición para una de los conciertos del día. No es sorpresa que Barry B está pasando por uno de los mejores momentos de su carrera hasta la fecha, pero cada vez que se sube al escenario, vuelve a confirmarlo.
Su conexión con el público y la energía con la que sale a cantar se percibieron desde el primer momento, y fue recibida por los asistentes en forma de cánticos, saltos y pogos.
El arandino no dejó ni uno de sus temas más icónicos en el tintero, haciendo un recorrido por sus trabajos “Chato”, con “TK”, “Vis a Vis” o “El lago de mi pena”, e “Infancia mal calibrada”, con temas como “Quieres autodestruirte conmigo?”, “Monster Truck” o “Chocolate Axe”, e incluso cantando también sus temas más recientes, como “Una casita en el Teide” y “Silverado”; cerrando más tarde el concierto bajándose a cantar entre el público “Yo pensaba que me había tocado dios”, demostrando que nadie le gana cuando se trata de conseguir que el público viva cada segundo del concierto como si fuera el mejor de su vida.
En el escenario Rías Baixas, a continuación, vimos a unos Sobrezero que ya saben que es lo que saltar a ese mismo escenario, pues también pudimos verles allí mismo la edición pasada, pero esta vez con una potencia y una confianza en el escenario que estuvo a años luz de la última vez. Los madrileños, que llevan todo el año girando por las salas de nuestro país presentando su primer disco “Hasta que el mundo estalle”, son una de las bandas en auge en la escena ahora mismo, y así lo demostraron en Bueu.
Sonidos y ritmos rock potentes, y una energía que se mantuvo constantemente arriba incluso en los temas más emocionales.
Con Josu a la cabeza, Sobrezero sorprendió con el frenesí de “Nena, no estás”, “Interferencias” o “Demasiado normal”.
Los ojos se giraron una vez más al escenario principal, para el que seguramente fuese, para muchos, el concierto más esperado del día. Acumulaban fans en las primeras filas desde primera hora de la tarde, y no es para menos, pues Ultraligera es uno de los grupos más sonados de este año dentro de nuestro país, y la expectación era máxima.
Y no defraudaron, un directo impecable, de los mejores del festival, potente, con sonidos contundentes de guitarra, y una gran calidad vocal de parte de Gisme, vocalista y letrista de la banda; y además de todo esto, una producción espectacular, con fuego y banderas entre el público.

Los de Madrid impresionaron con una variedad de temas, la mayoría de su primer y último trabajo de estudio, “Pelo de foca”, como “Matanza en el hotel”, “Silla de mimbre”, “Me miras mal” en la que se bajó a cantarla entre el público, o “La Basura”, una de las favoritas del público, de la que Gisme incluso confesó que tenia una relación de amor odio. También hubo momento para canciones más antiguas, como “Mala Manía” y para los adelantos de su nuevo trabajo, que le da nombre a la gira “Lapsus”, o “Cuando todo vaya mal”, de la que el cantante también hizo comentarios, diciendo que era una de las canciones más especiales que habían escrito.
Tras las miles de emociones que Ultraligera provocó en los asistentes, Kike Varela cogió el testigo para empezar la fiesta, tirando de melodías de nuestra tierra mezcladas con electrónica, que prepararon el camino para el colofón final de la noche, Zahara.
La de Jaén trajo a Bueu su versión Rave, demostrando que es una artista todoterreno que puede reinventarse todas las veces que quiera.
Con una puesta en escena muy cuidada, visuales, un juego de luces espectacular, bailarines y una performance calculada al detalle hicieron del concierto de Zahara una experiencia llena de estímulos de la que no se podía quitar el ojo. Todo eso mezclado con ritmos techno y electrónicos directamente traídos de Berlín, (ciudad en la que la cantante ha pasado mucho tiempo estudiando la escena musical local) que reinterpretan algunos de sus temas más famosos como “Hoy la bestia cena en casa” o “berlín U5” e incluso mezclándolos con temas de otras artistas como “Summertime Sadness” de Lana del Rey, hicieron del espectáculo algo único, donde ni siquiera faltaron momentos de comunión con el público, ya que al final del show la artista bajó a bailar durante varios minutos con los fans de las primeras filas.
La última jornada del festival empezó bien temprano, con la mítica sesión vermú, a cargo de Cool Nenas y Quinquilladas, que calentaron motores en una mañana muy calurosa y prepararon el terreno para una última tarde que se presentaba muy prometedora.
La tarde comenzó en el escenario Rías Baixas con Alizza, a quien le tocó actuar bajo un sol aplomador, que hizo notar en el público, pues todo el mundo se concentraba en la parte trasera del recinto, donde se podía encontrar algo de sombra. Pero eso no hizo que la joven madrileña se echase atrás, ni mucho menos. Defendió con aplomo su pop alternativo, melodías delicadas y con toques de R&B, con letras muy sinceras, conmovedoras y personales, que junto a su voz dulce, crearon una atmósfera a la par que moderna. Algunos de los temas que interpretó fueron “Florecer”, “Se acabó” y “Come back”.
Biznaga se encargaron de estrenar el escenario principal en la última tarde del festival, que trajeron un directo intenso y fresco con toda la potencia de sus guitarras, y un público bien entregado. La banda, con una larguísima trayectoria a sus espaldas, interpretaron canciones de su último trabajo “¡AHORA!”, como “El entusiasmo” o “La gran renuncia” y también de los anteriores como “Madrid nos pertenece”.

El testigo pasó entonces a Gara Durán, que con una voz majestuosa y una presencia escénica aplanadora convirtió su actuación en una oda a la sensibilidad. La madrileña interpretó algunas canciones inéditas que comentó que estarán en su próximo trabajo de estudio, y algunas de las más sonadas de sus lanzamientos, más recientes, como “Loco cowboy”, “Placer de vivir” o “Una casita en el Teide” y también los más antiguos como “Kripronita”, “Salvavidas” o “El lago de mi pena”, dando uno de los conciertos más bonitos del festival.

La bomba del día llegó justo después, en el escenario principal, de la mano de unos viejos conocidos del festival, La M.O.D.A.
Los de Burgos, que venían a presentar su último trabajo, San Felices, que se lanzó al principio de este año, y está girando por los festivales más importantes del país.
Comandados por David Ruiz, la banda hizo un repaso por todos los himnos de su discografía ante un público muy emocionado y conectado con ellos, que, nada más escuchar las campanas que abren el primer tema del concierto, “San Felices”, que abre también el disco, al que da nombre, comenzaron los gritos, que no pararon en ningún momento.

Los burgaleses supieron mezclar a la perfección la emoción de sus letras con los ritmos folk que tanto les caracterizan, y como siempre, conectando enormemente con el público, a través de temas como: “Wake up America”, “PMVR”, “Vasos vacíos”, “1932”, “Héroes del sábado” o “Mañana voy a Burgos” y dando momentos emotivos como cuando invitaron a Jacobo, un pequeño fan a cantar “Los lobos” con ellos sobre el escenario, al igual que pasó en su anterior visita a Galicia en el OurenSound.

Mr. Kilombo tomó las riendas tras uno de los conciertos más emocionalmente intensos del festival, trayendo consigo un espectáculo sencillo pero divertido y animoso, con ritmos alegres y canciones optimistas como “Sinmigo”, “Cabecita loca”, o “Contra todo pronostico”, acompañado de su guitarra y una trompeta y un bajo; e incluso bajándose a cantar entre el público.
La pegatina fueron los encargados del gran colofón antes del final; también viejos conocidos del festival, en su vuelta a los escenarios convirtieron el recinto de As Lagoas en una auténtica fiesta llena de confeti, fuego y más pogos de los que se podían contar a son de los ritmos de ska y rumba de los catalanes. De principio a fin, con sus temas más icónicos, “Y volar”, “Mariacarmen”, “Lloverá” o “Heridas de guerra” pusieron a todo el recinto a saltar sin parar ni un solo momento.
Sonido gallo negro puso el toque de psicodelia con ritmos latinos y el set de DJ de NDLR fue quien puso el broche final a tres días en los que Bueu volvió a ponerse en el punto de mira de todos los amantes de la música en directo y se mantuvo fiel a su ambiente y su esencia, que tan único hace este festival.
Os dejamos con la galería de fotos del festival: