Posteriormente le toco el turno a Molina Molina con su nuevo disco: La Gran Esperanza Blanca. En su concierto pudimos ver la sensibilidad del artista y compositor y su talento innato y descomunal para la música.
La banda Kitai se subió al escenario principal a eso de las 16:55 para dejarnos uno de los momentos más impresionantes de la jornada, y es que su batería voló, literalmente, sobre el público que se agolpaba en torno al escenario, en una plataforma sostenida por el mismo público, lo que llevo al éxtasis de los asistentes que rápidamente conectaron con el grupo.
La tarde se completó con las actuaciones del grupo sueco Royal Republic que debutaba en un concierto en Galicia, el grupo de indie-rock Second o la banda Graveyard que nos presento su último trabajo: Peace.
Richard Ashcroft se subió al escenario Estrella Galicia acompañado solamente de su guitarra y su voz, una apuesta arriesgada y valiente el encaramarse a un escenario de semejante envergadura, para presentarnos en un acústico impresionante, de los que son difíciles de presenciar, su último trabajo: Natural Revel. Al que fuera líder de la mítica banda británica The Verve, solo le hizo falta su voz y el sonido de las cuerdas de su guitarra para emocionar y hacer disfrutar al público que llenaba el auditorio principal, mientras disfrutaban del expendido día tomando un refrigerio de lo más variado.
Ya entrando la noche los asistentes al festival pudieron disfrutar, en el escenario principal y estrenándose por primera vez en Galicia, al grupo londinense de indie-pop rock Bastille. El grupo nos hizo disfrutar a todos con su combinación de texturas synth ochenteras, su puesta en escena: animaciones de vídeo, sofá giratorio o una enorme escalera que le permitía al vocalista divisar de una manera única y especial a todo el público asistente, y su apuesta por la mezcla de instrumentos. Los asistentes pudieron disfrutar en su concierto de sus canciones más conocidas, como Good Crief o Happier.
aquellos que no los conocíamos.
Tras Shinova llegaron las actuaciones más esperadas. Primero le tocó el turno de subirse al escenario Estrella Galicia a la cantante catalana Rosalía, que hizo las delicias de grandes y pequeños. Una impresionante puesta en escena, muy diferente a la que trajo en 2018 a esta misma ciudad, hizo que el auditorio entero cantara a dúo con ella todo su repertorio. Su concierto osciló entre el folclore más clásico hasta los ritmos electrónicos de sus últimas canciones, interpretando así canciones como Bagdad, Malamente o A Ningún hombre se unió un tema aún inédito como De Madrugá o Lo presiento que sorprendieron a tod@s los asistentes poniendo los pelos de punta a más de un@ festivaler@. El concierto de Rosalía solo se vio empañado por las condiciones climatológicas, empezó a llover instantes después del comienzo del show, pero la lluvia no impidió que la cantante catalanes desarrollara con normalidad su actuación ni que el público estuviera entregado a ella. Rosalía volvió a recordar al público gallego su experiencia realizando el camino de Santiago, años atrás lo que le ayudó a meterse en el bolsillo a las pocas personas que aún no habían quedado rendidos a su música y a su dulzura.
La tercera jornada del festival ha sido la más madrugadora, comenzando los conciertos a las 15:40 con el concierto de la gallega Elba Fernandez, Morderm, en el escenario Turismo Galicia, a los que le siguió la actuación en el escenario principal de una de las grandes revelaciones del festival, Ortiga. Chicho antiguo integrante de Esteban & Manuel sorprendió a todos aquellos festivaleros y festivaleras que se acercaron desde primera hora de la tarde al recinto del festival, con su propuesta musical en la que conviven las melodías pop, el merengue, los ritmos vertederos tan tradicionales en Galicia que junto con su inapelable destreza hizo bailar a todo el auditorio principal.
Posteriormente le toco el turno a Alejandro Guillán, Baiuca, de presentarnos su propuesta que intenta acercar la tradición gallega a la vanguardia y electrónica. Así se asocian lo instrumentos tradicionales como cunchas, flautas, gaitas o voces tradicionales; con sintetizadores, cajas de ritmo y programaciones que dejaron con la boca abierta a todos aquellos que se acercaron a su actuación.
A medida que se iba acabando la tarde y empezaba a caer el sol se empezaba a llenar el recinto del festival para ver a los cabezas de cartel del día, que llegarían ya a las 20:50 con el primero de ellos, la banda madrileña de indie rock Vetusta Morla, que hizo en el Monte del Gozo uno de las mejores puestas de sol de las que se pueden disfrutar. El grupo actuando a una hora a la que no están muy acostumbrados en otros festivales, ni en sus propios conciertos en solitario, como expresaba durante el concierto el propio Pucho. Con su impresionante directo y propuesta visual que apoya a sus canciones el grupo de Tres Cantos canto con los asistentes temas de su último trabajo, Mismo Sitio Distinto Lugar, como 23 de Junio y sus himnos como: Copenhague, Golpe Maestro o Maldita Dulzura. El extasié durante el concierto fue tal que Pucho se adentró entre el público del festival durante la actuación, terminando la misma con unos guiños a la música de otros de los músicos que pasaron por el festival como Iván Ferreiro o la mismísima Rosalía.El espacio y la distribución del festival ha sudo maravilloso, el auditorio del Monte do Gozo ha sido una gran elección, ya que aunque se encontraban más de 33.000 personas en el recinto del festival en ningún momento hemos sentido o experimentando la sensación de agobio. En cuanto al escenario principal, al equipo de sonido, luz y vídeo no se le puede pedir nada más, pues se veía perfectamente desde todas las zonas del auditorio y se escuchaba con una enorme claridad y nitidez, un sonido espectacular.
En cuanto a la oferta gastronómica debemos destacar que ha sido variada y de enorme calidad, aunque para años venideros se debería aumentar el número de puestos, ya que en la jornada del sábado a última hora de la tarde había grandes y largas colas en todas las food trucks.
Nuestra sorpresa al participar por primera vez en este festival ha sido mayúscula. Llegábamos con muchas y muy altas expectativas y los resultados lo han confirmado e incluso sobrepasado. Si el año pasado el festival se hacía con los premios Fest 2018 al festival Revelación y el Iberian Festival Award 2018 al mejor Festival Revelación, este año posiblemente continué siendo uno de los festivales más galardonados a nivel nacional, ya que rápidamente en sus pocos años de vida el festival ha conseguido colarse entre los mejores festivales de la península y una parada obligatorio para todo los festivaler@s.
Ya estamos expectantes por lo que nos deparará la edición 2020, la anterior al año Xacobeo 2021 de la que esperamos volver a vivir y contaros lo sucedido.
En los próximos días podréis acceder en nuestras redes sociales a nuestra galería de imágenes del festival.























