Pop A Feira convirtió el recinto de Costa Feira, en el Polígono de Nantes de Sanxenxo, en un punto de encuentro para una nueva generación de artistas que comparte canciones, público y una manera cada vez más cercana de entender la música en directo. Pavlenha, Inazio, Mafalda Cardenal, Íñigo Quintero, Malmö 040 y Hey Kid fueron los protagonistas de una jornada que reunió a unas 6.000 personas y que, pese a comenzar con una hora de retraso debido a las dificultades surgidas durante las pruebas de sonido, terminó convirtiéndose en una auténtica celebración colectiva.
La hora de demora no llegó a recuperarse a lo largo de la jornada, pero tampoco consiguió enfriar el ambiente. El público que esperaba en el recinto tenía claro a quién había ido a ver y lo demostró desde el primer concierto. Otro de los rasgos que marcaron la jornada fue la cercanía de los artistas. Era habitual encontrarlos, una vez terminadas sus actuaciones, junto a la valla lateral del recinto firmando, haciéndose fotografías y compartiendo unos minutos con sus seguidores. Una proximidad que se trasladó también al escenario y que terminó siendo una de las señas de identidad de Pop A Feira.
Pavlenha tuvo que asumir el difícil papel de abrir una jornada que arrancaba más tarde de lo previsto, pero el berciano encontró desde el primer momento a un público especialmente fiel. Tras un fondo azul en el que podía leerse “Hola Costa Feira! Tienes delante una banda llamada Pavlenha”, el artista, acompañado de sus guitarras, desplegó una propuesta versátil que transitó con naturalidad entre el pop-rock alternativo, el folk y los tintes indie.
El público demostró conocer bien sus canciones y acompañó buena parte del repertorio con sus voces. Dímelo tú, ¿Por qué cojones sigo aquí?, Contigo sabe mejor o Calle del reloj fueron algunos de los temas que fueron tomando protagonismo durante un concierto que sirvió para poner en marcha la jornada. Uno de los momentos más celebrados llegó con 24, cuando Pavlenha modificó la conocida referencia de “Coachella supercool” para convertirla en “Costa Feira supercool”. El guiño provocó los aplausos y la complicidad inmediata de los asistentes y dejó claro que, pese a ser el primero en salir al escenario, no estaba actuando ante un público frío.
Después llegó el turno de Inazio, que regresaba por segunda vez a Costa Feira con un concierto marcado por un aura especial y emotiva. Su voz profunda, acompañada por una banda muy compacta, fue construyendo momentos corales y de gran intensidad, alternando pasajes más íntimos con otros en los que el público terminó tomando parte activa. Atlántico, Oasis, Olivia, lo que haga falta y Deja Huella formaron parte de un repertorio que volvió a poner de manifiesto la particular manera del artista de entender la canción de autor y la conexión que mantiene con sus seguidores.
Mafalda Cardenal comenzó su actuación a las 22:25 con En mi balcón y Creo que te quiero, y desde los primeros compases dejó claro que la interacción con los asistentes iba a ser una de las claves de su concierto. La artista llevó al escenario sus conocidas historias de amor y desamor, aunque durante el concierto explicó con naturalidad que buena parte de sus canciones habían nacido de las rupturas con sus anteriores parejas. Pero no todo tenía que ver con los finales: a veces, reconoció, también gana el amor. Así presentó Canción de amor, un tema escrito para su novio que mostró una faceta más luminosa y personal de su repertorio.

En Si tiene que ser será y No estábamos juntos dejó cantar al público, que respondió con unas voces que se extendieron por todo el recinto. La distancia entre escenario y asistentes volvió a desaparecer cuando Mafalda bajó para interpretar Vete a la luna entre la gente. La sorpresa llegó también con su versión de Si antes te hubiera conocido, de Karol G, que volvió a disparar la participación de un público completamente entregado.

Con Íñigo Quintero llegó otro de los grandes momentos de la noche. Estrella fugaz abrió un recorrido por canciones de El sitio de siempre, entre ellas Siempre lo mismo, Todo el tiempo del mundo o Amor. Pero fueron sus grandes éxitos virales los que provocaron una de las respuestas más contundentes de la noche. Sobredosis y, especialmente, Si no estás, fueron cantadas prácticamente de principio a fin por miles de personas.

El repertorio, que también incluyó La Torre más alta, Lo que queda de mí, Bajo control y El tiempo que paso contigo, confirmó hasta qué punto las canciones de Quintero forman parte ya del imaginario de una generación. En Si no estás, el recinto volvió a transformarse en un enorme coro, con el público tomando el relevo y demostrando que aquellas canciones no eran simplemente éxitos escuchados en plataformas, sino temas profundamente interiorizados porquienes estaban frente al escenario.

Malmö 040 recogió ese ambiente y lo llevó hacia un terreno más contundente. Con el recinto completamente lleno, la banda se dio un auténtico baño de masas y ofreció uno de los directos más enérgicos de la jornada. El concierto comenzó con Los de siempre, precedido por una llamativa introducción de Deutschland, de Rammstein, una elección que dejó entrever una sensibilidad más rockera y que encajó con la evolución que la banda está mostrando en sus directos.

A lo largo del concierto fueron apareciendo canciones como Un Día Más (De Septiembre), Matar la pena, Cuando éramos felices sin saberlo o La última Canción, en un repertorio que cada vez parece mirar con mayor naturalidad hacia el rock. La banda mantuvo la intensidad hasta el final y cerró con La vida está hecha de pequeños grandes momentos como este, un título que, visto desde el escenario de un recinto abarrotado, terminó adquiriendo un significado especialmente apropiado para la ocasión.

Pasada la medianoche llegó Hey Kid para poner el broche a la programación musical. Santi Vancells convirtió el escenario en un avión para presentar Bienvenido a nuevos lugares, en un viaje emocional e íntimo que encontró una respuesta absoluta entre los asistentes. Ahora que nos perdimos, Volver a empezar, Nuestra historia y la muy coreada Noche de San Juan fueron algunos de los momentos destacados de un concierto en el que la cercanía volvió a ser protagonista.

Vancells estuvo acompañado por su inseparable guitarrista y segunda voz, Juan Belda, además del resto de la banda, a la que se incorporaron Malmö 040 para interpretar Los lugares donde irás. Pero uno de los instantes más especiales llegó con Una vez más. Hey Kid dejó de cantar y permitió que las aproximadamente 6.000 personas presentes asumieran por completo la canción a capela. Durante unos instantes, el escenario quedó en silencio mientras las voces del público ocupaban todo el recinto.

Y todavía quedaban sorpresas. En otro gesto de cercanía, Hey Kid abandonó el escenario para acercarse a las vallas del front stage. Allí, a escasos centímetros de las primeras filas y acompañado por Inazio, interpretó de manera especialmente emotiva Viernes de enero. La escena volvió a poner de manifiesto esa relación directa entre artistas y seguidores que había recorrido toda la jornada.

La noche terminó reuniendo sobre las tablas a Hey Kid, Inazio, Íñigo Quintero y Pavlenha, compartiendo micrófono y protagonizando uno de los momentos más fotografiados y celebrados de Pop A Feira. Después de varias horas de conciertos individuales, distintos estilos y repertorios, varios de los protagonistas de esta nueva escena pop nacional acababan juntos sobre el mismo escenario. Más que un simple cierre, fue la imagen que mejor resumió el espíritu de la jornada
Porque si algo dejó claro Pop A Feira es que las nuevas generaciones no solo comparten público, sino también espacios, canciones y complicidades. Hubo pop-rock, canción de autor, indie, grandes éxitos virales, momentos íntimos y una creciente presencia del rock, pero por encima de todo hubo cercanía. Los artistas se mezclaron con sus seguidores después de actuar, bajaron del escenario, dejaron cantar a la gente y terminaron compartiendo escenario entre ellos.

Y cuando parecía que la música en directo había llegado a su fin, la fiesta continuó en la zona Bulla del recinto. DJ Javi Pájaro tomó el relevo con una sesión cargada de ritmos de baile que permitió al público prolongar la celebración después de una noche que había comenzado con retraso, pero que acabó dejando la sensación de haber vivido algo mucho más grande que una simple sucesión de conciertos.

Pop A Feira cerró así su primera gran jornada con una fotografía difícil de resumir en un solo nombre: seis artistas, miles de voces y un público que convirtió cada canción en un punto de encuentro. Una noche en la que Costa Feira volvió a demostrar que también hay espacio para descubrir, compartir y celebrar el presente y el futuro de la música.
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