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Revenidas 2026: De Ninghures, Süne y Narco incendian Vilaxoán en una primera jornada de música y sorpresas

Vilaxoán volvió a convertirse en punto de encuentro para la música y la cultura gallega con una nueva edición del Festival Revenidas, celebrada del 10 al 13 de septiembre. Cuatro jornadas en las que convivieron propuestas musicales de diferentes estilos y procedencias con actividades que mantienen vivo el vínculo del festival con el territorio, la cultura popular y la comunidad que lo acoge. Una edición que, además de reunir sobre sus escenarios a artistas consolidados y nuevas voces, incorporó una importante novedad: la carpa científica Ondas e Partículas, un espacio dedicado a la divulgación que acercó la ciencia al público a través de talleres, experimentos y encuentros con investigadores. Una apuesta por ampliar la experiencia del festival y demostrar que la curiosidad y el conocimiento también pueden encontrar su sitio entre conciertos.

En este contexto arrancó la primera jornada, con De Ninghures como una de las propuestas encargadas de llevar la música de raíz gallega al escenario. La formación, integrada por Marta Álvarez, Manuel Fernández Cataqui, Adrián Méndez, Hadrián García, Manuel Lucas, Tomé Mouriño y Aldara Palmeiro, construyó su actuación alrededor de Feira, su último trabajo de estudio, sin dejar de lado esa combinación de coplas y melodías populares actualizadas que define su personalidad musical.

El septeto desplegó un repertorio en el que las múltiples voces y la variedad de instrumentos acústicos dieron forma a arreglos cuidados, capaces de alternar el impulso festivo con pasajes de mayor profundidad emocional. Sobre el escenario, la cercanía y la espontaneidad convivieron con un notable dominio técnico, en una propuesta que conecta tanto con quienes encuentran en el folk tradicional una parte esencial de su identidad como con el público que busca nuevos caminos para la música de raíz.

La gran sorpresa llegó cuando Süne se sumó a la actuación para interpretar junto a la banda «Morena», uno de los grandes éxitos de De Ninghures. La colaboración aportó un momento especial al concierto y tendió un puente entre dos de las propuestas presentes en esta primera jornada, en una celebración compartida que encajó perfectamente con el espíritu de encuentro de Revenidas.

A las 19:30, Nadie González, artista de Candeán (Vigo), se subió al Escenario Vibra Mahou acompañada de Eva Comesaña, conocida artísticamente como Nu.Eva, a los platos y Marta Goenaga, Nahgga en los coros. Su propuesta mezcla el hip-hop de toda la vida con bases electrónicas y sonidos más actuales, una combinación que también está presente en su álbum Noctiluca Scintillans. Pero detrás de sus canciones hay mucho más que ritmo y barras: Carla, su nombre real, construye su universo musical con una fuerte base literaria y feminista, bebiendo de autoras como Xela Arias, Rosalía de Castro, Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni. Una sensibilidad poética que convive con la fuerza del rap y que se refleja en unas letras capaces de pasar de lo más íntimo y vulnerable a la reivindicación directa. Una combinación que hizo las delicias de los amantes de los sonidos urbanos reunidos en Vilaxoán.

A las 20:30, ya con el Sol empezando a fundirse con el mar, la argentina Sara Hebe llegó a Revenidas con una doble celebración: sus veinte años sobre los escenarios y la presentación de Negacionismo, su séptimo disco. Una trayectoria que se tradujo en un directo sin etiquetas, donde el rap se mezcló con la electrónica, el punk rock, el reggaetón y la cumbia para convertir el escenario en una invitación constante al movimiento.

Con una actitud combativa, cruda y sin pelos en la lengua, Sara Hebe se metió al público en el bolsillo a base de energía y entrega, rompiendo cualquier distancia entre el escenario y Vilaxoán. Su propuesta combinó el discurso político, social y feminista que atraviesa sus canciones con una clara vocación festiva, demostrando que también se puede bailar, saltar y sudar mientras se lanzan mensajes incómodos y se cuestiona la realidad. Un cóctel explosivo que encajó a la perfección en el espíritu de Revenidas.

Süne, nombre artístico de Josune Arakistain y antigua vocalista de la banda vasca Huntza, llegó a Revenidas acompañada de su banda para presentar su proyecto en solitario, con el que está abriendo una nueva etapa musical. En Galicia ya habíamos podido verla acompañando a La MODA en su paso por la Sala Capitol, pero esta vez le tocaba defender su propia propuesta, con Amaineman —algo así como dejarse llevar o fluir— como protagonista. Un álbum debut en el que la tradición vasca se da la mano con el pop y los sonidos urbanos actuales, con la trikitixa como elemento distintivo sobre unas bases electrónicas que invitan a bailar.

El concierto fue enérgico, festivo y cercano, con una Süne que conectó de manera muy natural con el público de Vilaxoán. Temas como «Sunday», «Kantauri» y «Hori Bai» fueron dando forma a una actuación que encontró uno de sus momentos más especiales cuando invitó a Fillas de Cassandra a subir al escenario a tocar con ella «TXITXARRO». La colaboración no se quedó en una aparición puntual: Sara y María permanecieron junto a ella para compartir también «Tertúlia», el tema que da nombre a su último disco. Un encuentro entre artistas que volvió a poner de manifiesto la complicidad de la escena musical y que regaló al público de Revenidas una de esas sorpresas que hacen que un concierto se recuerde de manera especial.

Tras el concierto de Süne, tocaba hacer una parada breve para dar un paseo y echar unos bailes en la siempre maravillosa Duendeneta antes de regresar al escenario principal, donde a las 23:15 h nos esperaba Narco. La banda sevillana, fundada en 1996 en el barrio obrero de La Macarena, llegaba a Revenidas para celebrar sus treinta años de trayectoria y demostrar por qué, además de pioneros, siguen siendo uno de los máximos exponentes de la fusión de metal, punk y rap con tintes electrónicos en nuestro país.

«Cree en Dios» fue el pistoletazo de salida de un concierto que no tardó en desplegar todo el arsenal marca de la casa. La sátira policial llegó con «Son ellos», mientras que «Ahí fuera (vive Satanás)» puso la dosis de psicodelia delirante que tampoco puede faltar en el universo Narco. Con «El trapichero», el personaje se hizo carne y repartió chupitos entre el público, porque en este particular espectáculo nunca sabes muy bien qué va a pasar a continuación. La procesión cofrade de «La hermandad de los muertos» nos llevó a más de uno de vuelta a aquellas partidas adolescentes al videojuego censurado, mientras «Tu dios de madera» volvió a disparar contra la Iglesia y «Suicídate» puso sobre la mesa las miserias de la sociedad en la que vivimos.

Y cuando parecía que aquello no podía dar más de sí, llegó «Dame veneno» para dejarnos sin voz. Las risas se desataron cuando, entre el público, apareció otro Yoni, regalándonos una ración doble de Yoni el Robot sobre el escenario. Un desmadre marca de la casa que convirtió el concierto en una sucesión de momentos para recordar y que explica perfectamente por qué Narco sigue teniendo esa capacidad para liarla allá donde va. No es de extrañar que a más de uno nos diera un «Chispazo» y nos fuéramos de allí enamorados de un bolo de una banda que, treinta años después, sigue sin defraudar.

El grupo barcelonés de folk El Pony Pisador formado por Adrià Vila, Guillem Codern, Miquel Pérez, Martí Selga y Ramon Anglada fue nuestro último concierto de la primera noche, su directo combinó sus clásicos de folk marítimo (sea shanties) y música tradicional con temas de su cuarto álbum de estudio, Ocells, un trabajo que fusiona la música tradicional catalana con sonidos contemporáneos, historias humorísticas y narrativas de carácter fantástico o medieval.

Su presentación llena de energía contó rápidamente con la complicidad del público presente dando momentos muy divertidos, tanto que parecía por momentos una actuación infantil y familiar más propia de su alter ego el Pony Menut. La variedad de instrumentación acústica en cambio dejaba claro que estos chicos se lo toman muy en serio.

Un gran concierto para terminar un muy buen primer día, decidiendo coger fuerzas y sacrificando dos propuestas que nos habría gustado ver: Sons of Aguirre & Scila y La Yaya Dj, y es que Revenidas siempre tiene cuerda hasta altas horas de la madrugada