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RATA convierte La Fábrica de Chocolate en una fiesta sin frenos con su BORRACHOS TOUR

Hay bandas que necesitan años de carretera para aprender a dominar un escenario y otras que parecen traerlo aprendido de casa. RATA pertenece, al menos por lo visto en La Fábrica de Chocolate Club de Vigo, a este segundo grupo. Con apenas un año de trayectoria discográfica, el dúo murciano aterrizaba en la sala viguesa el pasado viernes 02 de octubre con su BORRACHOS TOUR y la intención de demostrar que dos músicos pueden generar un auténtico terremoto sonoro sin necesidad de acompañantes ni demasiadas concesiones. Y vaya si lo consiguieron.

Con la sala completamente llena, Félix Esteban y Dani Sabater arrancaron sin contemplaciones, encadenando «ME ENCANTA», «EL FAVORITO DE DIOS» y «BORRACHO» como quien abre fuego sin preocuparse demasiado por lo que pueda venir después. Desde el primer acorde quedó claro que aquello iba a ser una auténtica apisonadora. Cuesta creer que semejante despliegue de sonido salga únicamente de un bajo y una batería. Félix consigue que su instrumento tenga una dimensión que por momentos hace pensar en una guitarra eléctrica, mientras Dani descarga desde la batería una metralla de golpes que en determinados pasajes se acerca más a la contundencia del hardcore que a los parámetros habituales del rock. A todo ello suma unos coros y segundas voces que enriquecen considerablemente el resultado. Dos músicos, pero una potencia que parece necesitar bastante más espacio sobre el escenario.

Después de semejante declaración de intenciones llegaron las primeras palabras dirigidas al público, con una presentación que ya anticipaba el tono que iba a acompañar toda la velada: «Aunque no os lo creáis somos de Murcia, así que si no nos entendéis ya sabéis por qué es». El humor se convirtió desde ese momento en uno de los ingredientes fundamentales del concierto, una constante que encajaba perfectamente con el espíritu de una gira que lleva por nombre BORRACHOS TOUR y que RATA parece haberse tomado como algo más que una simple denominación.

«YO TAMBIÉN PENSABA QUE SÍ», «DE MAL EN PEOR», «HACER EL AMOR», «NO PUEDO MÁS», «TIPOS DUROS», «AQUÍ ESTOY YO» y «TENGO UNA COSA EN LA CARTERA» fueron alimentando una actuación en la que la contundencia musical convivía con una actitud desenfadada y una capacidad de comunicación con el público que sorprendía tanto como su sonido. Porque si algo quedó claro en Vigo es que Félix y Dani no necesitan grandes artificios para llenar un escenario. Su presencia, complicidad y manera de desenvolverse transmiten una seguridad escénica mucho más propia de una formación con varias décadas de conciertos a sus espaldas que de un grupo que publicó su primer EP hace apenas un año.

Pero RATA había venido a jugar y, a mitad de actuación, decidió que el escenario ya no era suficiente. En una de las escenas más inesperadas de la noche, ambos terminaron instalados en la barra de la sala, con Dani dejando momentáneamente las baquetas para coger una guitarra española. La cercanía se convirtió entonces en absoluta complicidad, con algún cubata conseguido por la cara, chupitos de licor café repartidos entre los asistentes y una improvisada coral de gatos al ritmo de «MIAUU, MIAUU» que terminó convirtiendo la Fábrica en un escenario tan insólito como divertido. Una estampa difícil de encajar en un concierto convencional, pero que explicaba perfectamente la filosofía de esta gira.

Entre bromas y complicidades también hubo tiempo para reivindicar precisamente lo que estaban viviendo. Los dos músicos manifestaron en distintos momentos su alegría por comenzar esta nueva etapa de salas, reconociendo que los festivales están muy bien, pero que echaban de menos el contacto directo con la gente. No es lo mismo actuar ante un público que acude a un festival para disfrutar de una programación amplia que encontrarse con una sala llena de personas que han comprado su entrada exclusivamente para ver a tu banda. En Vigo tuvieron precisamente eso y se encargaron de aprovecharlo hasta el último minuto.

La gira de salas también les permite recuperar canciones que no siempre encuentran su sitio en el repertorio de los festivales, y entre ellas apareció «OJALÁ», una incorporación especialmente agradecida para quienes siguen de cerca su trayectoria. Una buena muestra de que este formato no consiste simplemente en trasladar a espacios más pequeños el espectáculo de los grandes escenarios, sino en ofrecer algo diferente, con más margen para jugar con el repertorio y dejar que cada concierto tenga su propia personalidad.

Si la visita a la barra había supuesto el primer gran acercamiento físico al público, todavía quedaba otra escena para terminar de romper cualquier distancia. Félix abandonó de nuevo el escenario, esta vez con el bajo, el micrófono y hasta el pie de micro, para interpretar «YO DE MAYOR QUIERO SER YO» en mitad de la sala. Lo que comenzó como otra muestra de esa cercanía que estaban reivindicando terminó desembocando en un tremendo pogo en el que el propio músico acabó zarandeado por la multitud como una bola en una bolera. Una imagen tan caótica como divertida que resume bastante bien lo sucedido durante toda la noche: RATA no estaba dispuesto a limitarse a tocar sus canciones mientras el público las escuchaba desde abajo.

«YO DE MAYOR QUIERO SER YO» fue también el tema elegido para cerrar el concierto, poniendo el broche a una actuación que había convertido una sala de conciertos en una fiesta compartida de principio a fin. Pero la relación con el público no terminó cuando dejaron de sonar los instrumentos. Lejos de desaparecer rápidamente, Félix y Dani permanecieron allí, haciéndose fotografías, compartiendo risas y atendiendo a todas las personas que se acercaron. También hubo tiempo para dar salida a un buen número de copias de su primer vinilo: «NO ME QUIERO MORIR NUNCA», una edición que únicamente puede conseguirse en sus conciertos y que ambos firmaron una a una, con una paciencia y una alegría que decían tanto de ellos como lo sucedido sobre el escenario.

Resultaba difícil encontrar una mejor manera de completar la noche. La misma energía, naturalidad y sentido del humor que habían desplegado durante el concierto se mantenían intactos en ese encuentro posterior, disfrutando de la compañía de quienes habían llenado la sala para verlos.

RATA salió de Murcia hace apenas un año con un proyecto que parecía tener en el directo su principal razón de ser. Desde entonces, su crecimiento ha sido meteórico, pasando por festivales de primer nivel y convirtiéndose en uno de los nombres que más han dado que hablar dentro de la nueva escena estatal. Sin embargo, lo sucedido en La Fábrica de Chocolate confirma que su hábitat natural puede estar precisamente en estas salas donde la distancia desaparece, donde las canciones se mezclan con las bromas y donde cualquier cosa puede suceder entre el escenario y la barra.

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Dos músicos, un bajo, una batería, toneladas de distorsión y una complicidad desbordante. No necesitaron nada más para convertir Vigo en una fiesta de las que dejan ganas de repetir. Y si el BORRACHOS TOUR consiste en esto, que no se les acaben pronto las ganas de seguir de gira.